O LECER | Juntos mucho mejor
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Juntos mucho mejor

Juntos mucho mejor

 

Ya sabéis lo que nos gusta en O Lecer hacer piña. Entendemos nuestro hogar residencial como una gran familia y por eso nos gusta que los familiares y amigos de nuestros olecereños pasen tiempo con nosotros haciendo actividades divertidas y enriquecedoras.

 

Actualmente estamos llevando a cabo dos talleres intergeneracionales que de una forma amena nos ayuden a mejorar nuestras relaciones interpersonales: el de musicodanza terapeútica y el taller de cerámica

 

El taller de musicodanza, impartido por Pedro Campos, consta de dos partes: una primera parte donde practicamos la percuterapia, un método terapeútico en el cual, mediante el uso de instrumentos de percusión se mejoran las funciones motoras y se incide en las sensaciones y emociones de quienes lo practican. Tras practicar nuestro ritmo, toca darle rienda suelta a nuestro cuerpo en nuestra sesión vermú. No falta nada: buena música, bebidas fresquitas y sobre todo un grupo bien chulo de gente dispuesta a darlo todo sobre la pista. ¡Es curioso que algunos bailen ahora todo lo que no bailaron en su juventud, es escuchar los primeros acordes y parece que rejuvenecen! Y es que el baile no solo es bueno para el cuerpo, ya que mejora la flexibilidad, la coordinación o el equilibrio; sino que también es bueno para la mente, puesto que elimina el estrés y ayuda a mejorar estados depresivos, aumenta la confianza y la autoestima y además, es una buena herramienta para mejorar la capacidad de atención y la memoria.

 

También aprovechamos nuestro taller de cerámica para potenciar esos lazos entre padres e hijos, nietos y abuelos, etc. De la mano de Enrique Montes, nos sumergimos en el fascinante mundo del arte y la creación. De esta manera trabajamos capacidades tan importantes como la perseverancia o la concentración e incluso los nervios de nuestros residentes más eléctricos se suelen calmar. Es un momento perfecto para fomentar la comunicación y desarrollar nuestra creatividad dejándonos vencer por la paciencia.

 

Haciendo un balance de ambos talleres, observamos como un gran beneficio, el fuerte vínculo que se establece entre padres e hijos o nietos y abuelos al compartir una actividad divertida y que va dirigida hacia ambas partes pero que tiene un fin común: pasárnoslo bien y disfrutar de un buen momento juntos.

 

Si todavía no los habéis probado, os animamos a hacerlo. ¡Estamos seguros de que os encantará!

 

 

 

 

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